Foto cedidas por: Zenith/Planeta.
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"Niégate a sufrir por amor, declárate en huelga afectiva, haz las paces con la soledad,  atempera la necesidad de amar por encima de todo y a cualquier precio y rescata tu amor propio, el primer  gran amor a partir del cual se generarán los otros”, afirma Riso en su reciente libro “Manuel para no morir de amor” .
PRINCIPIOS DE SUPERVIVENCIA AMOROSA
“Si ya no te quieren, aprende a perder y retírate dignamente, ya que luchar  por  un amor imposible, nuevo o viejo, deja muchas secuelas”. Este es el primer  principio de este psicólogo italiano,  graduado en la Universidad de Colombia y master  en bioética que,  tras emigrar a Argentina con su familia y vivir allí muchos años,  reside ahora en España. 
“Cuando realmente ya no te aman, con independencia  de las razones y causas posibles, hay que deponer el espíritu guerrero y no librar una batalla inútil y desgarradora; es mejor sufrir la pérdida de una vez que someterse a una incertidumbre sostenida y cruel”, aconseja el psicólogo.
El segundo consejo de este experto es que nunca te cases con el amante, “porque es como echarle sal al postre. Solamente un pequeño porcentaje  de amantes que acaban casándose o se van a vivir juntos, mantienen una relación que funcione", mantiene el experto.
“Despertar del éxtasis, reestructurar la locura simpática que mantenía viva la relación tiene sus consecuencia y contraindicaciones;  es muy difícil reglamentar el amor pasional y que el hechizo no se rompa”, remacha Riso.
"También es común, en estos casos, -agrega- que la persona mantenga un lazo compensatorio con su ex pareja por lástima, responsabilidad  moral o culpa, un aspecto que  pone los pelos de punta al viejo amante transformado, especialmente,  cuando el marido-esposa ofendido entra en crisis".
“En ocasiones, los ex se convierten en una especie de apéndice: no cumplen ninguna función, son incómodos  y habría que extraerlos de raíz si  se quiere tener una vida saludable y en paz”, aconseja el especialista.
ADIÓS A LOS “NI CONTIGO NI SIN TI”
Para aquellos enamorados a quienes su pareja martiriza con el tan manido “ni contigo ni sin ti”, Riso aconseja que corran con todas las fuerzas  lo más lejos posible y no salten  al compás del otro, sino que sean rotundos y contundentes en el “se acabó”.
“Si decides seriamente salirte del juego, notarás que, poco a poco, tus emociones empezarán a depender de ti: este proceso se conoce como ‘autorregulación’ y permitirá que la actitud dubitativa del otro te afecte menos, que te mueva, pero no te tumbe”, enfatiza este psicólogo clínico.
Otro principio de supervivencia radica en alertar sobre que el poder afectivo lo tiene quien necesita menos del otro y no faltan quienes intentan sacarle provecho con el mensaje implícito de que se irán si no le dan lo que desea.
 “Ensaya la soledad”, es el consejo del experto, en el bien  entendido de que la soledad afectiva no tiene porqué ser una tortura y que no se define por  sustracción (estar “sin ella o sin él”) sino por la multiplicación del ‘yo’, que se recrea en el autodescubrimiento.
  “Invítate a ti mismo a salir y conversa de ‘tu a tú’ o de “’yo a yo’ y tendrás que reconocer, aunque sea a regañadientes, que la persona a la que quieres, a veces, sobra y molesta,  a pesar de que la ames”, añade Riso.
UN CLAVO NO SACA OTRO CLAVO
“Un clavo no saca  otro clavo y, a veces, pueden  quedar dentro los dos”, advierte el psicólogo para quienes suelen recurrir a este proceso, bien por la necesidad de ser amado, la baja tolerancia al dolor afectivo, o el revanchismo.
  “Con esta idea en la cabeza, los dolientes se lanzan al mundo  del mercado afectivo en busca de un ”clavo” más grande y más potente que desplace y retire el anterior, sin pensar que en el mundo emocional  hay una leyes que subsisten antes deben ser asimiladas y diluidas por  el organismo”, asegura Riso, en relación con el duelo amoroso.
  En su opinión, lo mejor sería un proceso a la inversa: primero hay que sacar  el viejo clavo y luego, si tienes suerte, hallarás una persona que valga la pena y que pueda a entrar en tu vida tranquila y sin estorbos del exterior.
 Otro principio de supervivencia afectiva pasa por evitar el sacrificio irracional e intentar anularte para que tu pareja sea feliz “porque autocastigarte para levantarle la moral a otro es matar el amor en nombre del amor; ésa es la paradoja”, apunta Riso.
  Otra máxima a tener en cuenta es que “si el amor no te ve, ni te siente, no existe o no te sirve” y  abomina de quienes no son capaces de expresar amor porque “no es suficiente sentir el amor, sino que hay que sacarlo a relucir, hay que probarlo”.
  “Necesitamos algo de locura, un poco de desorden, una chispa que nos recuerde que la pasión no ha muerto y el juego no ha terminado; entre un estilo afectivo  apocado y preciso y otro locuaz y explícito,  la mayoría  preferimos el segundo”, enfatiza el experto.
Y, por último, concluye que algunas separaciones son instructivas ya que "permiten saber lo que no quieres del amor".